Lucro y Calidad – El Problema es la Desigualdad

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Lucro y Calidad – El Problema es la Desigualdad

 

El problema más que el lucro es la falta de calidad que propone la desigualdad

 

En la actualidad el debate nacional en educación se ha centrado en eliminar el lucro primero y mejorar la calidad después. Este enfoque aunque respetable no apunta a lo central que es mejorar la calidad de la educación, el lucro a mi juicio es secundario, debido a que la calidad de la educación es un tema complejo de mejorar debido a que se basa en un problema estructural del sistema capitalista y especialmente de Chile: la desigualdad.

 

Nadie puede desconocer que desde mediados del siglo XX (a partir de los años ’70 en América Latina), los diferentes estados occidentales entraron en un proceso gradual de limitar la influencia y control estatal, depositando en los privados áreas claves como la salud o la educación, proceso que si bien se venía desarrollando desde fines del siglo XIX, tiene su mayor expresión con el neoliberalismo, especialmente en América Latina con la irrupción de los regímenes militares y sus proyectos de modernización del estado que en la mayoría de los casos se tradujo en privatizaciones, lo que cambio el sistema educativo al poder tranzarlo en el sistema como un bien de consumo más. Ahora el tema de fondo de ello es la segregación, ya que históricamente los sectores más acomodados han creado circuitos educativos propios, que generen redes y que permitan mantener los circuitos económicos. Anteriormente el nicho lo había sido la iglesia, en el siglo XX lo pasaron a ser los colegios particulares, particulares carísimos de modo de acentuar la selectividad, situación que se ha ido acrecentando con el tiempo y que ha generado enromes brechas entre la educación gratuita y la pagada.

 

El modelo funcionalista de Talcott Parsons reconoce que existe una sociedad estratificada a partir de las diferentes funcionas que juega cada uno a partir de su situación socio-económica, pero también plantea que existe relativa movilidad entre sus componentes. El problema es que en Chile esa movilidad sólo queda para ciertos casos simbólicos que sirvan de ejemplo para las masas, estadísticamente en la realidad es prácticamente inexistente, debido a que Parsons señala que precisamente la educación es el medio que permite esta movilidad de clases sociales, situación que con la brecha gigantesca que existe entre ala educación gratuita y pagada, hace de esto una fantasía discursiva elegante y bella, pero una situación impracticable.

 

Por otro lado, la perspectiva de la reproducción social proveniente del marxismo, se puede identificar de forma más clara con lo que acontece en el país: el sistema educativo, reproduce las jerarquías sociales que existen, insertando a la personas en el lugar que les corresponde (como si fuese una función). El sistema genera en base a la función que tendrá la persona dentro de la sociedad un tipo de educación que le permita desarrollar esa función, en donde como señalan Baudelot y Establet  en su teoría de las dos redes, se llega a que existe un sistema primario de  educación que se divide entre el profesional y académico para estar al servicio y generar reproducción en torno a obreros y burgueses respectivamente. Esta red que proponen los autores, es sólo completa para el mundo académico con quienes prosiguen estudios, pero la red no funciona para quienes no pueden proseguir sus estudios, ya que ese es el fin mismo de la red de manera de generar una sociedad capaz de producir tanto obreros como jefes. Esto es posible ya que la red está regida sobre las reglas del grupo dominante, los cuales reproducen las estructuras de poder y generar un sistema desigual propicio para que esta situación se siga repitiendo.

 

La calidad de la educación y las brechas educativas han estado presentes en los últimos días en el debate, pero son temas de discusión desde los tiempos de la conformación del estado y más tarde de la “cuestión social”, pero todavía no son solucionados: da la impresión que entonces es un problema estructural donde la élite no tiene ninguna intención de cambiar esta realidad, lo cual se puede camuflar mediante la desigualdad, situación que ha existido desde el origen el hombre, lo que lleva a que quienes puedan comprar una educación de calidad puedan optar a los mejores horizontes laborales disponibles en el país, lo que se traduce en altos ingresos y con ello se reproduce el circuito. Entonces, la educación se transforma así en un bien de mercado.

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No se desconoce que la educación es un derecho, pero es la misma sociedad que la concibe como un bien que permite conseguir mejoras y por eso se está dispuesto a pagar más. La propia sociedad ha convertido a la educación en un bien de consumo bajo la lógica que una alta inversión llevará una gran rentabilidad: un escolar en un prestigioso colegio de pago tendrá excelente puntaje en la PSU y podrá estudiar en la universidad que quiera la carrera que quiera, proyectando altos ingresos cuando sea un profesional, situación a la cual muy difícilmente puede aspirar un estudiante de colegio municipal… esa es la realidad del país, la desigualdad de recursos y con ellos de oportunidades.

 

Esta realidad que a nadie debería ser desconocida (¿existe alguien que dude que la calidad de la educación o la salud privada en Chile es infinitamente mejor que la que entrega el estado?…. ¿si tiene dudas?, pues entonces por una vez en su vida no se atienda en una clínica y hágalo en un hospital, me cuenta si cambia de parecer) es incluso asumida por la sociedad, para comprobarlo es cosa de ver el fenómeno de “fuga de matrícula municipal” en donde se aprecia como las familias más humildes hacen grandes esfuerzos económicos para enviar a sus hijos a colegios subvencionados para que tengan mayores posibilidades de ingresar a una universidad estatal (debido a las becas que ofrecen). Ahora, las universidades privadas aparecen para entregar la posibilidad de estudiar a quienes no les alcanzó el puntaje para estudiar lo que querían un una universidad tradicional, aunque también hoy son una posibilidad legitima para estudiar en otras modalidades o carreras que no existen en el mundo público. A este grupo se les ha acusado fundamentalmente de lucrar. No desconociendo que el lucro en estas instituciones es una realidad, tampoco se debe desconocer que en las del Consejo de Rectores también es una constante: el foco se aleja nuevamente de lo que importa: la calidad.

 

No ha existido mayor relación entre el lucro y la calidad (a menos que quien lucra en educación no quiera hacer ninguna mejora con sus ganancias para mejorar la calidad), es decir, que aminore sus costos: el lucro está prohibido legalmente en parte del sistema (por ejemplo en universidades pero no en centros de formación técnica), hay una serie de recursos que se entregan a las universidades estatales sin mayor control, las universidades privadas tienen una serie de formas de evadir la demanda por grupo a partir del uso de sociedades que les demandan gastos, y finalmente las carreras han aumentado mucho sus aranceles sin ofrecer cambios reales ni mejoras sustanciales, siendo prueba de ello que tenemos una de las educaciones más caras del continente y no necesariamente con una calidad que justifique ese gasto y valor.

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El problema aquí es la distribución de la riqueza, no de capacidades.

 

El sistema educativo escolar ha crecido enormemente, han disminuido los colegios municipales y aumentado los subvencionados y particulares, segregando la sociedad de la siguiente manera: colegios municipales para los sectores bajos, subvencionados para los medios y privados para los altos. Esto se traducirá en resultados similares en la universidad y en las competencias para enfrentar el mundo laboral. Si esto no es segregación (que incluso se puede apreciar en donde físicamente están instalados estos colegios y quienes van a ellos), sería difícil encontrar otro ejemplo más claro. Y esto no tiene que ver con lucro, esté el lucro o no, esto pasará igual ya que es parte del sistema, por tanto nos debemos concentrar en como mejoras la calidad de la educación, para todo el sistema, pero especialmente para los sectores bajos y medios que es donde efectivamente está el problema de la mala calidad educativa.

 

Nuestra sociedad ni estado no pueden ser tan manejados por discursos populistas o de moda. El lucro existe, por que la educación es un negocio y todos, independiente de su rol actúan considerándola como tal. Sería ideal que no fuese así, pero hay que ser realista frente al mundo actual: todo bien se puede tranzar.

 

Entonces, ¿el problema es el lucro?. En lo personal, si una institución lucra pero ofrece calidad, no me complica el lucro. Nadie pone un negocio que no es rentable e insisto: todos actuamos como si la educación fuese un negocio, lo dicen nuestras acciones: ¿a qué tipo de colegios queremos que vayan nuestros hijos?… al mejor…, bueno, eso vale tanto…, no importa, lo pago….

 

En torno a la calidad tampoco hay parámetros al respecto. El sistema no tiene claridad de lo que debe ser una educación de calidad. La Real Academia de la Lengua Española la define como «Propiedad o conjunto de propiedades inherentes a algo, que permiten juzgar su valor». La calidad según UNESCO (ver) debe considerar 4 dimensiones:

1.- Aprender a conocer, “aprender a aprender” para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida

2.- Aprender a hacer, a fin de adquirir no solo una  calificación profesional sino una competencia que  capacite al individuo en el marco de las distintas experiencias sociales o laborales

3.- Aprender a vivir juntos, desarrollando la comprensión del  otro y la percepción de las formas de interdependencia respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz

4.- Aprender a ser, para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal

 

En el «Informe del Consejo Asesor Presidencial Para la Calidad de la Educación» (2006) se definen indicadores de la calidad como: cobertura, logros educativos, calidad de procesos educativos y financiamiento e inversión. El concepto de calidad para la educación superior según la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) (art.18, Ley N°20129/2006) (ver) se basa en:

a) debe contar con propósitos y fines institucionales claros que orienten adecuadamente su desarrollo y con políticas y mecanismos formales y eficientes que velen por el cumplimiento de los propósitos declarados en su misión institucional

b) debe demostrar que sus políticas y mecanismos de aseguramiento de la calidad se aplican sistemáticamente en los diversos niveles  institucionales de manera eficiente y eficaz

c) debe evidenciar resultados concordantes con los propósitos institucionales declarados y cautelados mediante las políticas y mecanismos de autorregulación

d) debe demostrar que tiene capacidad para efectuar los ajustes y cambios necesarios para mejorar su calidad y avanzar consistentemente hacia el logro de sus propósitos declarados

 

Como se aprecia es difícil ver que es la calidad, no hay indicadores concretos ni claros que indiquen que elementos debe tener en nuestro país una educación de calidad, aunque se podría empezar por resolver ciertos problemas claves:

1.- La subvención todavía es insuficiente, pero a pesar de ello, se han seguido generado una serie de vicios en donde importa más que el estudiante vaya al colegio que lo que aprende

2.- La formación docente todavía es defectuosa, lo que hace que la profesión tenga una baja valoración, pero ha aumentado el número de estudiantes de esta área, sin embargo esto no ha revitalizado la profesión: poco trabajo, bajos sueldos y malas condiciones de trabajo, definitivamente no atraerán a los mejores a estudiar pedagogía

3.- Baja capacidad y poco margen de gestión de los establecimientos

4.- Bajo incentivos a los docentes y falta de protección laboral lo que sumado a extenuantes jornadas hace que los docentes no puedan hacer planificaciones de calidad, capacitarse ni tener el tiempo para hacer evaluaciones pertinentes. No es por nada que en los colegios más ricos, los docentes tienen un 30 o 40% de su jornada sólo para estas labores, mientas en que en el resto del sistema los docentes tienen sólo 15 minutos por hora para realizar todo esto

5.- Falta de incorporación eficiente de los padres y apoderados a la formación de los estudiantes, en donde se asuma que el docente debe enseñar incluso valores: las aulas no son guarderías de cuidado, son instancias formadoras que deberían complementar el trabajo del hogar.

6.- Bajos resultados de calidad formativa docente y estándares de calidad poco claro y difíciles de medir en la formación docente para la implementación de políticas educativas de calidad

 

 

Para finalizar

 

Como toda empresa, los colegios y universidades quieren lucrar, por lo tanto el deber del Estado y la preocupación de la ciudadanía no debería estar enfocado primeramente en ello, sino en exigir el cumplimiento de los estándares de calidad, debido a que el lucro directamente no afecta la calidad, a menos que las instituciones no reinviertan en virtud de satisfacer las demandas que le impone el sistema y el número de estudiantes y la calidad con las cuales los educa, es solamente cosa de ver cómo funcionan los mejores colegios en Chile: a mayor cobro al alumno, mayor gasto por alumno y muchos mejores resultados, situación que se puede constatar en el SIMCE y PSU, pero no todavía necesariamente en la universidad por ejemplo a través de la prueba INICIA. Por tanto es claro que la sociedad hoy se enfoque en definir lo que es un sistema educativo de calidad…. O si esto no se puede, al menos imitar lo que hacen los colegios privados, ya que ellos tienen buenos resultados en todo…. aaaa perdón está el tema de los recursos para hacer esa imitación…. Entonces la preocupación debería estar en destinar más recursos pero utilizarlos bien, haciendo un control excautivo de ellos, tal vez allí todos los economistas que últimamente se han involucrado en educación y sus capacidades de gestión nos puedan ayudar, siempre y cuando no se pierda el foco central: el aprendizaje de los estudiantes y que este aprendizaje sea pertinente para que se desarrolle en el siglo XXI.

 

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Por Adrián Villegas Dianta

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