Las Nuevas Tecnologías y la Salud Mental Infantil

2016.08.25 TIC y la Salud Mental Infantil

Desde nuestra sección “Aportes”, compartimos el artículo que amablemente nos ha enviado María José Madarnás editora del portal Maternidad Fácil, denominado “Las Nuevas Tecnologías y la Salud Mental Infantil”. En este se revisa como las nuevas tecnologías si bien son un aporte en el desarrollo de los niños, su sobreexposición y falta de regulación, puede afectar la salud mental de los niños generando problemas como la adicción, agresividad infantil o incluso depresión. Los invitamos  leerlo y comentar, a continuación lo reproducimos con autorización de la autora:

Las nuevas tecnologías y la salud mental infantil

 

El entorno infantil es particularmente sensible a los cambios. Los niños son muy receptivos a lo que pasa a su alrededor aunque en ocasiones finjan no darse cuenta. En los últimos años, la extensión y generalización del uso de las tecnologías ha sido vertiginosa.

Nuestros hábitos se han acomodado a ese uso masivo y continuo de las nuevas tecnologías. Y en ocasiones lo han hecho a tal velocidad que es difícil darse cuenta de cuánto nos influyen.

Los niños se adaptan todavía con más facilidad a este proceso, toda vez que por su corta edad no tienen referencias de cómo eran las cosas antes de la irrupción de estas novedades tecnológicas.

Esta adaptación casi instantánea puede difuminar el riesgo que el abuso de las nuevas tecnologías puede conllevar. Como en todo otro ámbito de la educación infantil, como en las relaciones entre hermanos, con los vecinos, amigos, compañeros de escuela, etc., los padres deben controlar la relación de sus hijos con el entorno y eso incluye su relación con las nuevas tecnologías.

No hacerlo supone un riesgo para la salud del niño, no solo su salud física sino, sobre todo, su salud psíquica. Cualquier hábito al que se dedique más tiempo del necesario o que se realice sin el debido control puede devenir en perjudicial, especialmente para los más vulnerables y los niños siempre lo son.

La gran conectividad que proporcionan las tecnologías actuales hace que sus usuarios puedan estar hablando con personas de casi cualquier parte del planeta. Esta posibilidad puede generar adicción y hacer que los niños dejen de prestar atención a sus entornos cercanos, desarrollando problemas para expresar su afectividad o reconocer la que a ellos se les profesa.

A la larga, esta situación genera problemas familiares y los padres suelen reaccionar suprimiendo el acceso del niño a lo que consideran la fuente del problema. Esto genera a su vez una especie de síndrome de abstinencia que puede producir episodios de agresividad infantil, lo que descoloca a los padres y les plantea la magnitud del problema.

De nuevo, esta misma conectividad permite que algunos comportamientos indeseables que se dan en el ámbito escolar se extiendan fuera del colegio. Es el caso del acoso escolar, que con las nuevas tecnologías puede convertirse en “ciber-acoso” y molestar a las víctimas cuando ya están a salvo de agresiones físicas.

Otro apartado es el acceso del niño a enormes cantidades de material audiovisual, no poco de él reservado para adultos. El consumo incontrolado de este material puede convencerle de que determinadas actitudes agresivas o violentas son normales y deseables.

Del mismo modo, incluso el consumo de material autorizado para niños puede ser perjudicial si pasa mucho tiempo al día. Sin un criterio correcto para diferenciar realidad de ficción, muchos niños tienden a pensar que sus modelos son los personajes idealizados de determinadas series o películas.

Sentir que no están a la altura de lo que se espera de ellos puede devenir en una depresión infantil que muchos adultos no suelen saber tratar porque consideran que es de poca importancia o que un niño no puede padecer una enfermedad que consideramos adulta.

Por supuesto, ninguna de estas complicaciones viene del uso de las nuevas tecnologías por sí, si no del abuso y la falta de control en entornos infantiles donde los padres no llevan a cabo la supervisión adecuada.

Legar a nuestros hijos una buena relación con su entorno tecnológico es un modo de cuidar de ellos ahora, pero también de cuidar de ellos en el futuro, pues la tecnología no se va a parar ni va a dejar de seguir modificando nuestras rutinas.

 

Sobre la autora:

María José Madarnás

Ver otros artículos de la autora en E-historia

Portal web: http://maternidadfacil.com/

Twitter: @klamajama

Linkedin: https://es.linkedin.com/in/mariajosemadarnas

 

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